Una deuda no se reclama solo con una factura o una conversación pendiente. Para elegir la vía adecuada debemos acreditar el origen, el importe, el vencimiento y quién está obligado al pago.
Análisis previo de la deuda
Revisamos contratos, presupuestos aceptados, facturas, albaranes, transferencias, correos y mensajes. También valoramos las posibles objeciones del deudor y si existen plazos que hagan aconsejable actuar con rapidez.
- Facturas y servicios impagados
- Préstamos entre particulares
- Deudas derivadas de contratos
- Rentas, fianzas y cantidades vinculadas a inmuebles
- Acuerdos de pago incumplidos
Requerimiento y negociación
Una reclamación extrajudicial bien preparada fija la posición del acreedor, concreta la cantidad exigida y deja constancia del requerimiento. Cuando hay margen, también puede servir para negociar un calendario de pago con garantías suficientes.
Procedimientos judiciales
Dependiendo de la documentación, la cuantía y la controversia, puede valorarse el procedimiento monitorio u otro cauce declarativo. La Ley de Enjuiciamiento Civil establece sus requisitos y tramitación.
Antes de demandar valoramos no solo si la deuda existe, sino también la prueba, los costes, la posible oposición y las opciones reales de cobro.
Qué necesitamos para empezar
Identificación de las partes, documento del que nace la deuda, desglose de importes, fecha de vencimiento, justificantes y comunicaciones previas. Si hubo pagos parciales o acuerdos posteriores, también deben incorporarse.